Hombre tomando un producto de un estante

Alimentos seguros y sin estropear

El asunto de las mermas y desperdicios de alimentos es prioritario a nivel mundial. Con nuestros cultivos alimentarios que protegen los productos lácteos frescos frente a mohos y levaduras, los alimentos pueden mantener su frescura y propiedades sin necesidad de ingredientes artificiales.

Desperdicios y mermas de alimentos: prioridad mundial

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), una de cada cuatro calorías destinadas al consumo humano no es consumida por personas. En tiempos de escasez de alimentos, cuando más de 800 millones de personas padecen hambre, el desperdicio de comida se ha convertido en una cuestión prioritaria para los políticos, los fabricantes de alimentos y la sociedad civil de todo el mundo. Además del efecto social y económico negativo para la sociedad, la comida desperdiciada también lleva anejos multitud de efectos medioambientales, entre los que se incluyen las emisiones innecesarias de gases de efecto invernadero y el uso ineficiente de recursos escasos como el agua y la tierra.

Frescura de los productos lácteos

Se estima que el sector lácteo por sí solo tiene unas pérdidas del 20 % en las diferentes fases de la cadena de valor. Según la FAO, en Europa cada año se tiran 29 millones de toneladas de productos lácteos. Una de las principales dificultades para mantener la frescura de los productos lácteos es la contaminación por levaduras y mohos, que están presentes de manera natural en todos los sitios y que rápidamente causan descomposición, en especial si se altera la cadena de frío desde la fabricación hasta la mesa del consumidor.

Para ayudar a superar esta dificultad, invertimos en exhaustivos programas de investigación con la intención de identificar nuevas cepas de cultivos alimentarios naturales que mantengan la frescura de los lácteos y combatan su deterioro. El resultado es una solución llamada FRESHQ®, que permite que las empresas lácteas alarguen la vida útil de sus productos y disminuyan el riesgo de deterioro inhibiendo la proliferación de levaduras y mohos.

Beneficios en todas las etapas de la cadena de valor

La aplicación de FRESHQ® en productos lácteos como el yogur y el queso ofrece numerosos beneficios en distintas fases de la cadena de valor, desde el menor deterioro durante la fabricación y el transporte hasta la extensión de la vida útil, lo que brinda flexibilidad a las empresas lácteas y reduce las mermas y las devoluciones para los comerciantes. Con una vida útil más larga, hay menos riesgo de que caduquen productos en los lineales del supermercado. 

«Muchos de nuestros clientes tienen mucho empeño en reducir el desperdicio de comida, por motivos económicos pero también medioambientales. Con FRESHQ®, hemos descubierto una forma de ayudar a nuestros clientes a reducir el riesgo de deterioro y retirada de productos, extendiendo la vida útil y haciendo llegar a los consumidores productos más frescos y de mayor calidad. Además, lo pueden conseguir sin recurrir a ingredientes artificiales», explica Peter Thoeysen, director global de Marketing de Chr. Hansen.

FRESHQ® ya ha ganado terreno en el mercado mundial de los productos lácteos. Nuestra experiencia en cultivos bioprotectores también se está extendiendo a productos cárnicos fermentados como el salami.

Con FRESHQ®, hemos descubierto una forma de ayudar a nuestros clientes a reducir el riesgo de deterioro y retirada de productos, extendiendo la vida útil y haciendo llegar a los consumidores productos más frescos y de mayor calidad.

Peter Thoeysen

Director global de Marketing Chr. Hansen

Concepto de desperdicios y mermas de alimentos

El desperdicio y la merma de comida hacen referencia a las partes comestibles de las plantas y los animales que se recogen o elaboran para el consumo humano, pero que al final no son consumidas por las personas. En particular, las mermas se refieren a la comida que se derrama, se estropea, sufre una pérdida anormal de calidad (como magulladuras, hematomas o marchitamiento) o se pierde de alguna otra forma antes de que llegue al consumidor. Los alimentos desperdiciados son los que tienen buena calidad y están aptos para el consumo humano, pero que no se consumen porque se desechan (antes o después de que se estropeen).

Fuente: Instituto de Recursos Mundiales.

Algunos datos

1/3

Se estima que un tercio de la comida acaba en la basura.

20 %

Solamente en el sector lácteo se desperdicia cada año el 20 %.

Efecto antifúngico

Los estudios demuestran un importante efecto antifúngico de FRESHQ®, lo que disminuye la proliferación de levadura y moho y alarga la vida útil de ciertos productos lácteos.

Compartir