Elaboración de vino tinto

Desde lo máximo en elegancia y complejidad hasta una variedad afrutada y sedosa de vino tinto para jóvenes mileniales: ¿qué está buscando?

 La máxima complejidad se alcanza cuando se utiliza una secuencia de tres soluciones microbianas, con PRELUDE™ (levadura pura de la especie Torulaspora delbrueckii), MERIT™ (una Saccharomyces cerevisiae seleccionada) y CH35 (una cepa para fermentación lenta de Oenococcus oeni), para lograr la fermentación maloláctica.

Para maximizar la expresión frutal en los vinos tintos, recomendamos comenzar la fermentación alcohólica con Pichia kluyveri (FROOTZEN®) o con Kluyveromyces thermotolerans (CONCERTO™). Estas exclusivas levaduras maximizan la conversión de ésteres, terpenos y tioles en una etapa muy inicial, aumentando la intensidad de la nota frutal y la elegancia del vino final. Prosiga con JAZZ, una cepa de Saccharomyces cerevisiae seleccionada por Chr. Hansen para productores de vinos tintos, y luego con CINE™ para gestionar la fermentación maloláctica sin que se generen los aromas mantecosos o cremosos típicos de esa fermentación. El resultado es una expresión fantástica de las variedades de uva utilizadas para producir el vino.

Para la elaboración de vino sin sulfitos en regiones cálidas, la fermentación maloláctica puede gestionarse antes de la alcohólica con nuestra solución con Lactobacillus plantarum: NOVA™. Esto ayuda a bioproteger el mosto (sin sulfitos) y estabilizar los vinos tintos lo antes posible. La FML con NOVA™ dura entre 1 y 3 días en función de las condiciones iniciales. NOVA™ también resulta muy eficaz al convertir sabores frutales de los precursores presentes en el mosto, que generan una gran intensidad del aroma afrutado.

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