Bacterias intestinales

100 posibles probióticos de próxima generación

Ciencia de vanguardia transformada en nuevas soluciones microbianas para mejorar la salud y prevenir o tratar enfermedades

Apenas el mes pasado Chr. Hansen anunció que había ampliado la colección de cepas para los probióticos de la próxima generación a partir del microbioma humano. La ampliación consiste en 100 cepas bien caracterizadas, con su seguridad evaluada y modificables para producción y formulación en productos comerciales.
Esto representa un hito importante en el avance de la ciencia en este apasionante campo.

Las bacterias del microbioma humano, es decir, los billones de microbios que viven y prosperan dentro del cuerpo humano o sobre él, influyen de forma decisiva sobre nuestra fisiología. Pueden ser parte de la razón de que la gente enferme o, por el contrario, lo que los ayuda a mantenerse sanos. 

Comienzo de un periodo agitado en la atención sanitaria

«Seguimos aprendiendo cada vez más sobre la forma en que el microbioma humano influye activamente en nuestra salud física y puede que incluso en la mental. Son enormes las posibilidades que nos aporta comprender mejor las bacterias beneficiosas que habitan en nuestros intestinos y crear las condiciones adecuadas para que trabajen en nuestro provecho», explica Johan van Hylckama Vlieg, vicepresidente de Microbioma e innovación en salud humana de Chr. Hansen.

«Creo sinceramente que estamos entrando en un periodo agitado en la atención sanitaria en general, tanto por la manera de pensar en las soluciones preventivas, como por los tratamientos y las curas. Quizás algún día estudiemos la asistencia sanitaria antes y después del microbioma humano, igual que los antibióticos cambiaron por completo el panorama de la medicina».

Solución a los retos de seguridad e industrialización

El desarrollo de cepas bacterianas del microbioma humano como probióticos de próxima generación para aplicaciones farmacéuticas, en alimentación, suplementos dietéticos y fórmulas infantiles plantea unos desafíos únicos. Muchas de las especies en cuestión nunca se han comercializado. Hasta hace poco tiempo se describían como difíciles de cultivar y requieren técnicas radicalmente nuevas para su cultivo y producción, pues no toleran la presencia de oxígeno.

Las 100 nuevas cepas de la colección de Chr. Hansen se han seleccionado por su seguridad e inocuidad y por su crecimiento en el medio de producción (una sustancia diseñada para favorecer el crecimiento de microorganismos).

«Nuestra evaluación de la seguridad incluye el estudio de la ausencia de resistencia a los antibióticos y de factores de virulencia [moléculas producidas por bacterias que aumentan su capacidad para infectar o dañar los tejidos humanos].

Además, buscamos su capacidad para crecer en medios industriales y su susceptibilidad al oxígeno. Y también las seleccionamos por su capacidad para influir en el sistema inmunitario», explica Gemma Henderson, científica principal.

«Ya tenemos una preselección de cepas que creemos que serán de gran interés para los innovadores en el espacio del microbioma, que buscan el desarrollo de los probióticos de próxima generación y la bioterapéutica viva. Nuestro objetivo es ayudar a nuestros clientes y socios a llevar estas cepas documentadas del laboratorio a la clínica», concluye Henderson.

Asociaciones académicas

El trabajo se ha llevado a cabo en colaboración entre Chr. Hansen y tres instituciones académicas: Gut Health, The Rowett Institute, Universidad de Aberdeen; Host-Microbe Interactomics, Wageningen University and Research; y Medical Microbiology, UMCG, Universidad de Groningen.

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