Carmín

Carmín: colorante alimentario natural versátil, intenso y estable en tonos de naranja, rosa, rojo y morado

El carmín es uno de los colorantes naturales más estables conocidos. El tono de color depende del pH: naranja en las soluciones ácidas y morado en las alcalinas. El carmín es un sustituto excelente de los colorantes alimentarios artificiales, y Chr. Hansen ofrece un surtido completo de soluciones de carmín eficaces y de alta calidad.

Origen y obtención

El ácido carmínico (etiquetado E120 en Europa) es el pigmento colorante natural y activo que se extrae con agua de la cochinilla hembra (Dactylopius coccus costa), que vive principalmente en Hispanoamérica y en algunos otros países. La cochinilla se desarrolla dentro de las chumberas o cactus (Opuntia fiscus Indica). Un tercio de la producción mundial de carmín pasa por las manos de Chr. Hansen, que por lo tanto es el proveedor dominante de carmín de la industria alimentaria mundial.

Uso del carmín

El carmín presenta un tono rojo intenso y se utiliza en muchos productos alimentarios, tales como golosinas, helados, bebidas, carnes y preparados de fruta para yogur y otros productos lácteos. Se caracteriza por una excelente estabilidad a la luz y el calor y por su resistencia a la oxidación. Chr. Hansen ofrece una gran variedad de soluciones a base de carmín eficaces y de alta calidad, entre las que se incluye el premiado colorante de carmín muy concentrado «Red Strawberry Fragaria», desarrollado específicamente para productos lácteos fermentados y preparados de fruta.

Historia del carmín

El carmín se utiliza desde hace siglos. Durante los imperios azteca e inca, la cochinilla de la que se extrae se consideraba un recurso de gran valor para producir textiles de color rojo intenso. Tras su redescubrimiento por Hernán Cortés en México en 1519, la cochinilla se convirtió en un importante producto de exportación para España durante el siglo XVII. La importancia del carmín se mantuvo hasta 1870, cuando empezaron a aparecer los colorantes artificiales rojos en la industria textil, por lo que su uso se restringió a algunos mercados especiales, como algunas prendas de lana y las alfombras persas. No obstante, su comercio se reactivó en la década de 1980, después de que la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) de Estados Unidos prohibiese el uso de numerosos colorantes artificiales en alimentos.

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