Yogur griego

Consumido desde hace siglos en Grecia, Turquía y Oriente Medio.

El yogur griego, que habitualmente se elaboraba en las casas, ha formado una parte importante de la dieta mediterránea desde hace siglos, ya fuese en postres dulces o salados. El yogur griego tradicional tiene un alto contenido de materia grasa, entre el 8% y el 10%, y también de proteínas, y se suele elaborar evaporando leche para aumentar la concentración proteínica antes de la fermentación (se consigue colando o filtrando la masa blanca para retirar el suero). 

Griego a la moda

El yogur griego ha contemplado un resurgir en los siete últimos años, sobre todo en Estados Unidos, aunque en una versión algo distinta (contenido bajo de grasa y muy alto de proteínas). Estas variedades pueden contener hasta tres veces más proteínas que el yogur estadounidense tradicional; una de las razones que lo explican es la moda de las dietas ricas en proteínas.

La moda de las proteínas

El yogur griego ha recibido el respaldo de «gurús» de la salud y el buen estado físico y se utiliza dentro de dietas saludables por sus cualidades saciantes. El yogur es un producto perfecto para tomar sobre la marcha, ya que normalmente se presenta en porciones pequeñas. El yogur griego tiene una apetecible textura más espesa, parecida a la de otros postres. Por lo tanto, son muchas las personas que toman yogur griego como tentempié o como postre, a menudo junto con fruta fresca y cereales o muesli.

Tipos de yogur griego sin complicaciones

Disponemos de cultivos diseñados para funcionar óptimamente en los procesos de elaboración predominantes, lo que contribuye a resolver multitud de problemas para los fabricantes. La textura harinosa o de tiza puede evitarse en el yogur enriquecido; el yogur colado mantiene la baja acidificación tardía en el proceso de producción, lo que garantiza un sabor suave y apetitoso.

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